Iván Pérez) El pasado fin de semana, tuvo lugar en Madrid el encuentro de coordinares de pastoral de los colegios y escuelas hogar de las Hijas de Cristo Rey. Teniendo claro que el sentido de sus obras apostólicas es el trabajo educativo-pastoral, que se traduce en una evangelización desde el ámbito escolar, los distintos responsables locales dedicaron dos días a la formación, reflexión y organización de sus tareas pastorales.

El objetivo pastoral que está animando este curso todo el contexto educativo de las Hijas de Cristo Rey es: "DA COLOR A LA VIDA AL ESTILO DE JESÚS: acogiendo, incluyendo, acompañando", y en torno a él gira toda la planificación que se ha elaborado. Con este objetivo como telón de fondo, la jornada del sábado 20 de octubre, se dedicó a reflexionar, con la ayuda de Jesús M. Gallardo, sobre el "ser, saber y saber hacer de la pastoral educativa". Se incidió en aspectos fundamentales que deben marcar lo que entendemos por pastoral educativa, teniendo en cuenta unas claves concretas que contextualizan pedagógicamente la acción educativa-pastoral, sin olvidar que la innovación, tan interiorizada en nuestros centros, es pastoral y la pastoral debe ser innovadora.

Desde la riqueza carismática que ha dejado el P. Gras en el instituto de Hijas de Cristo Rey, hay que hacer un esfuerzo por actualizar ese carisma a los signos de los tiempos y que así llegue de manera clara a toda la comunidad educativa. Para ello tiene que haber un equipo de pastoral que sostenga, anime y motive esta acción pastoral, pero sin olvidar que dentro de un centro todos los miembros que lo forman, son agentes de pastoral, empezando por el director/a y continuando con todo el profesorado. No es una labor de francotiradores o de personas voluntarias, sino que nace del carácter propio y carismático del centro que quiere educar evangelizando y evangelizar educando. No se puede caer en tópicos y típicos que argumentan que el equipo de pastoral es el responsable de la acción educativo-pastoral, sino que cada profesor desde su manera, forma y estar en el colegio, está haciendo o no pastoral, porque la educación no es neutra.

Intentando aterrizar en la pastoral concreta, se analizó el perfil del alumno que queremos formar en nuestros colegios y, teniendo en cuenta estas características que buscamos, hicimos una evaluación sobre lo que se estaba consiguiendo y lo que falta por hacer o conseguir, y cómo lograrlo. La jornada del sábado concluyó con una Adoración en la capilla en la que se puso en manos de Dios todo lo reflexionado y trabajado.

La mañana del domingo se dedicó a valorar aquellos aspectos de la pastoral, que ya se están llevando a cabo, para ver la forma de actualizarlos, darles más fuerza y sentido desde el convencimiento que, como pastoralistas, tenemos la oportunidad inmejorable de cambiar el mundo con nuestras enseñanzas y ejemplos, de manera que se vaya cumpliendo lo que soñó el P. Gras, llegar desde los educadores a los niños, de los niños a las familias, y de las familias a la sociedad. Concluimos con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Miguel A. Sierra, agustino, que con sus reflexiones y dinámicas nos ayudó a interiorizar todo lo trabajado y a situarnos en camino tras las huellas de Jesús.

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