Una calle de La Chana lleva su nombre. La Granada cristiana está de cumpleaños. Se celebra el centenario de la muerte del doctor José Gras y Granollers, nacido en la provincia de Lérida y fundador de la orden de religiosas Hijas de Cristo Rey. Cuentan que llegó a Granada en 1866, 20 años antes que el padre Manjón con el que compartió cátedra y hasta igual método de locomoción, pues también bajaba del Sacromonte en burra. Licenciado en Teología, canónigo y profesor de Historia Eclesiástica, llegó a ser Rector del Sacromonte en 1872. Años difíciles para los católicos cuando tuvo lugar la llamada Revolución Gloriosa de 1868 que acarreaba la libertad de culto. Dos años antes fundaba el padre Gras la Academia y Corte de Cristo cuyo objetivo era "honrar científica y literariamente la divinidad de Jesús… para que Cristo reine sobre todas las esferas de la actividad humana…". Se intentaba contrapesar la doctrina krausista de moda, representada en España por Sanz del Río y que tendría su continuación en la Institución Libre de Enseñanza (1876). En este ambiente José Gras fundará en Granada el Instituto femenino Hijas de Cristo que pasaría a llamarse desde 1898 Hijas de Cristo Rey para la enseñanza de la infancia. Parece que la representación iconológica de Cristo Rey como niño está basada en el pasaje evangélico en el que Jesús aconseja hacerse como niños para entrar en su reino (Mateo, 18, 3). Se entiende que hay en el niño inocencia, no hay doblez ni malicia y eso lo acerca a la pureza y al Bien, idea que preside toda la obra del padre Gras.

En 1875 se instala el primer colegio en la desaparecida calle Angosta de la Botica. El segundo se abrió en Montejícar (1885), justo el dramático año de la epidemia del cólera en Granada; la colaboración del padre Gras con los enfermos contagiosos puso en peligro su propia vida y la de muchas religiosas.

Hay unas fechas clave en la vida y la obra del padre Gras en Granada. Mientras don Andrés Manjón iba creando su magna obra con las Escuelas del Ave María hacia 1888, unos años después, en 1892, don José Gras instalaba el noviciado de las Hijas de Cristo Rey en la iglesia de San Gregorio con la misión de educar a las niñas y niños pobres del Albaicín. Se adelanta a su tiempo preocupado no solo por la educación de la infancia, sino especialmente por la dedicada a la infancia femenina: La mujer instruida y profundamente religiosa está visiblemente llamada a ejercer una influencia decisiva en la salvación de la nueva sociedad, proclamaba a través de sus escritos.

Hay en su vida otra faceta interesante; la que dedica al periodismo, siempre lógicamente desde su óptica cristiana. A los 17 años ya empezó colaborando en periódicos religiosos como El Áncora de Barcelona (1851) y en La Regeneración de Madrid; época interesante de la Historia de España en la que cada tendencia política tenía sus órganos de difusión; se podían leer más de ciento cincuenta periódicos de todos los colores, conservadores, progresistas, moderados, absolutistas, como era el caso de La Regeneración de clarísimo matiz antirrevolucionario.

En esta prolífica faceta de escritor y periodista, José Gras tuvo ocasión de escribir centenares de páginas entre libros, colaboraciones en enciclopedias y revistas; además de dejar manuscritos y una nutrida correspondencia personal. Lo más sorprendente fue la larga duración de la revista El Bien que mantuvo 50 años (1867-1918) a pesar de ser mensual.

Desde 1993 la Casa Museo en el Albaicín, abierta al público, guarda vivos recuerdos de su vida y su obra. Una vida que tuvo su fin en 1918 y una obra extendida por más de diez países. Para esta congregación de religiosas cristianas su fundador y su obra están siempre presentes en Granada y por eso celebran con orgullo este entrañable centenario.

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